Antes de empezar: este artículo es un espejo, no un diagnóstico. Solo un médico puede determinar qué te sucede. Pero el período previo al agotamiento (burnout) tiene patrones reconocibles, y quien los identifica a tiempo, a menudo puede evitar que llegue a ese extremo.
Siete señales
1. Te despiertas cansado, incluso después de una noche completa de sueño. La recuperación que el sueño debería proporcionar, no ocurre.
2. El fin de semana es demasiado corto. El domingo por la noche todavía no te sientes recargado, a lo sumo un poco menos vacío.
3. Tareas que antes te resultaban fáciles, ahora te cuestan esfuerzo. Las pospones, olvidas cosas, cometes errores descuidados que a ti mismo te sorprenden.
4. Tu paciencia se agota rápidamente. Colegas, familia, tráfico: todo te irrita más rápido de lo que estás acostumbrado.
5. Te aíslas. Te saltas el almuerzo, cancelas citas sociales, porque todo se siente como una obligación extra.
6. Tu cuerpo reacciona: dolor de cabeza, tensión en el cuello, palpitaciones o un estómago inquieto sin causa aparente.
7. El cinismo se cuela. El trabajo por el que antes sentías pasión, ahora te deja indiferente o te provoca aversión.
¿Qué puedes hacer?
Si reconoces varias señales y persisten durante semanas, tómatelas en serio. Habla con tu médico de cabecera, especialmente si tienes dolencias físicas. Y haz un autoanálisis de tu situación: nuestro autoescaneo anónimo te da una primera indicación en pocos minutos. Lo completas sin cuenta y el resultado no se comparte con nadie más.
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