Di 'mindfulness' y la mitad de la sala se desconecta. Es una lástima, porque detrás de la imagen hay una idea sensata: tu atención es entrenable, y quien dirige mejor su atención, sufre menos el frenesí del día a día.
Qué es
El mindfulness es practicar la observación: notar que tu mente ya está en la próxima reunión mientras la actual aún está en curso, notar que reaccionas antes de haber pensado, notar que acumulas tensión. Esa observación es el primer paso para elegir algo diferente. Los ejercicios en sí son cortos y prácticos: atención a tu respiración, comenzar una tarea de forma consciente, tomar un descanso real. No necesitas sentarte en un cojín para esto; la mayoría de los ejercicios se adaptan a un día laboral normal.
Qué no es
No es una religión, ni una panacea, ni una terapia. Tampoco esperes un cambio después de un solo ejercicio: al igual que con el deporte, el efecto se acumula con la repetición. Y para problemas psicológicos graves, el médico de cabecera es el primer paso, no un entrenamiento de atención.
Así empiezas
Empieza pequeño: dos minutos al día, asociado a algo que ya haces, como tu primera taza de café. Si deseas orientación, un coach de mindfulness te ayudará a traducir los ejercicios a tu día laboral, a menudo en combinación con preguntas sobre estrés o carrera profesional. Un coach ayuda principalmente a mantener la constancia: los ejercicios son sencillos, el hábito es la parte difícil. Por eso, planifica un momento fijo y mantén el listón bajo; dos minutos que realmente hagas superan la media hora que nunca llega.